agosto 15, 2020
placas-petri

Placa de Petri

Todos los laboratorios necesitan una serie de instrumentos que le permitan realizar todo tipo de experimentos y evaluaciones. La Placa de Petri es uno de los equipos esenciales dentro de un laboratorio, en especial los de microbiología. Allí es utilizado para estudiar la germinación de semillas o explorar microorganismos.

Se le conoce como caja o placa de Petri. Esta es un recipiente redondo, bien sea de plástico o cristal, acompañado por una cubierta de igual forma que la placa, solo que con un diámetro un poco más grande. Esto permite colocarla sobre la placa y cerrarla. Este cierre no es hermético.

Historia de la Placa de Petri

A finales del siglo XIX, Julius Richard Petri logró lo que para entonces era imposible: estudiar las bacterias. Su método (o un recipiente) bastante simple, probaría que era el artefacto ideal para desarrollar un campo de cultivo que pudiera observarse sin entrar en contacto directo con él, evitando peligro de contagio. Gracias a ese método las placas se hicieron populares, bautizándolas con su apellido, dando hoy lugar a las Placas de Petri.

¿Quién creería que un doble disco de cristal, creado por un médico y microbiólogo, haría posible que luego de 1877 el hombre tuviese el poder de crear un universo artificial donde pudiera examinar procesos que hasta el momento eran imposibles de ver para el hombre? ¿Cómo lo hacía? Creaba un microclima de bacterias óptimo para poder evaluar su comportamiento.

Antes del invento de Julius Petri, el cultivo de microorganismos se llevaba a cabo en un caldo líquido. Como resultado, el estudio se contaminaba, haciéndolo inservible. Los pocos avances en la microbiología iban encaminados a métodos muy complejos de realizar que, en la mayoría de los casos, no daban resultados precisos.

Viendo tal problema, Petri tuvo la brillante de idea de colocar dos discos de vidrio, con una diferencia mínima de tamaño en el diámetro, para formar una caja sin cierre hermético y así permitir la entrada de oxígeno sin que los residuos atmosféricos entraran en él. Fue así como este médico alemán ideó un mecanismo circular (que al día de hoy es un artefacto imprescindible en cualquier laboratorio) el cual lo bautizó agregándole su apellido.

Por más de un siglo, el singular disco de Julius Richard Petri han sido el portal hacia un nuevo universo, haciendo posible examinar y evaluar a las bacterias, en especial las animales y humanas. Gracias a ello, luego de estudiar el comportamiento de las células en la Placa de Petri, es posible encontrar las vacunas contra enfermedades que en el pasado fueron mortales para las personas.

Más que un gran inventor

Además de inventar la placa de Petri, Julius Richard Petri trabajó como asistente de laboratorio del doctor Robert Koch, Premio Nobel de Medicina. Este científico le mostró el universo bacteriológico a Julius Petri, donde juntos realizaron diversos estudios en este campo de la ciencia que les apasionaba.

De este modo se convirtió en una referencia fundamental para el desarrollo metodológico para la práctica microbiológica, que le permitió descubrir el bacilo de la tuberculosis. Koch ya había intentado anteriormente encontrarla, pero no tuvo mucho éxito. Robert intentó estudiar las bacterias en placas de gelatina sobre frascos de vidrio, pero el experimento fracasó. Fue allí donde Petri, tomando inspiración en la idea de su mentor, colocó agar fundido (una sustancia extraída de las algas marinas) en el fondo de un plato y lo cubrió con una tapa de fácil extracción.

Antes de hacerse popular la Placa de Petri, los pocos experimentos que se realizaban en medios sólidos se conducían bajo el primitivo sistema del doctor Koch. La gelatina se extendía a un costado en un tubo de ensayo, sin embargo, el proceso de obtención de colonias separadas era una tarea casi imposible. A esto se le sumaba una visión casi nula hacia el interior del tubo. Esto fue un motivo de inspiración para Petri.

La placa que diseñó tenía un diámetro aproximado de diez centímetros y sus bordes iban de 1 a 1,5 centímetros de alto. Su plato contaba con un grosor de unos 0,5 a 0,7 centímetros y era cubierto con una tapa redonda, con un diámetro un poco mayor que permitía cubrir la base sin hacer un cierre hermético. Gracias a ello, se creaba un entorno ideal para un cultivo idóneo, con entrada de oxígeno, donde era posible separar las colonias por dilución.

Al mismo tiempo, el invento de Julius Petri permitía apreciar toda la superficie del cultivo sin necesidad de quitar la tapa para estudiar el comportamiento de los microorganismos. En cuanto al estudio de levaduras y bacterias, era necesario colocar la caja de Petri (y sigue haciéndose así hasta ahora) apoyada en la incubadora sobre la tapa (mejor dicho, boca abajo). Esto ocasiona que la gelatina permanezca en la parte superior y, una vez se condense el vapor de agua producido por el metabolismo microbiano, este caiga sobre la cubierta. Este método impide que los microorganismos se disgreguen y continúen desarrollando colonias independientes.

Placas de Petri y la microbiología

El uso más común de las placas de Petri es dentro de la microbiología, en específico, para hacer placas de agar para estudios.

La caja de Petri es llenada parcialmente con un líquido tibio. A este se le agrega el agar y otros ingredientes específicos para el estudio, que suelen ser: antibióticos, sangre, colorantes, nutrientes, carbohidratos, sales, indicadores o aminoácidos.

Luego de que el agar se ha enfriado, se solidifica. Aquí la placa está lista para la inoculación (o ‘plateado’) con una carga de microbios en una muestra. Los cultivos de fagos o virus se inoculan en dos fases: después de ser preparados con agar, se cultivan bacterias en el plato que desarrollen huéspedes para el inóculo viral.

La incubación con placas de Petri se hace boca abajo. Esto para minimizar el riesgo de contaminación por alguna partícula suspendida en el aíre. También se busca evitar la acumulación de condensación de agua, ya que esto podría alterar o comprometer el cultivo.

Aunque las placas de Petri son muy utilizadas en los estudios microbiológicos, los platos de menor tamaño son usados en las investigaciones a gran escala donde las células en desarrollo dentro de las cajas de Petri requieren de una alta mano de obra pues son muy costosas.

Existe un tipo especial de caja de Petri conocida como placa rodada o placa de contacto. Esta se utiliza para la detección y el conteo de organismos replicados.

Estas cajas de Petri tienen la particularidad de sobresalir en el medio (nivel de agar levantado) los bordes del plato. Esto facilita la toma de muestras en objetos sólidos. Las cajas también se dividen en cuadrados, el propósito de esto es facilitar el recuento de CFU. Regularmente son usadas para controlar la limpieza de ciertas áreas, como la cocina.

Otros usos de la placa de Petri

Además de su uso en cultivos de microorganismos, las placas de Petri suelen usarse cuando es necesario pesar sólidos en una balanza del laboratorio. También vale destacar que las placas de Petri de cristal pueden esterilizarse y usarse nuevamente, mientras que las de plástico son de un solo uso. Estas son desechadas luego de usarse ya que no requieren de esterilización alguna. Estas placas de plástico tienden a contener residuos de las muestras ya depositadas en ella, por lo que contaminarías una próxima muestra, siendo para nada efectivo el estudio, perdiendo los materiales usados.

Estas placas son similares a un plato pequeño y redondo. Su diámetro es de unos 10 centímetros, y al ser transparentes facilitan la observancia del crecimiento de los cultivos depositados con una exactitud inigualable. Además, resultan muy cómodas de observar desde un microscopio. Su uso es específico para estudiar y analizar el crecimiento de cultivos de microorganismos.

Al mismo tiempo, resultan un equipo indispensable para para poder analizar los cultivos que se han logrado aislar. Esto hace posible un análisis mucho más preciso, asegurando que no se han expuestos a agentes externos. El aislamiento es posible gracias a la tapa que cubre cada placa de Petri, permitiendo resguardar los cultivos con total seguridad.

Cómo se usa la placa de Petri

La placa de Petri no actúa bajo un mecanismo establecido que lo haga funcionar. Solo necesita que sea de cristal o plástico y que su cierre no sea hermético para poder mantener organismos vivos en un ambiente neutral. De modo que estos puedan desarrollarse y notar los cambios.

Al momento de realizar un cultivo es necesario colocar la placa al revés, de modo que el cultivo crezca hacia abajo, en dirección a la tapa. Luego de cumplir el tiempo que establezca el estudio, podrás voltearlo y apreciar todo el ambiente microbiano que se ha desarrollado dentro de la caja de Petri.

Precauciones al usar la placa de Petri

Si estás pensando en hacer estudios de cultivos microbianos deberás tener en cuenta lo siguiente:

  • Antes de usar las placas, deberás someterlas a un proceso de calentamiento por horno. Este proceso las esteriliza y evitará que tu muestra se contamine.
  • Vierte los líquidos y compuestos a usar en el estudio, pero solo hasta la mitad, no debes llenar la placa de Petri.
  • No te apresures, deja que pase el tiempo necesario para la condensación de los componentes. Si usaste agar-agar, entonces deberás colocar la placa al revés ya que la evaporación del agua provoca la solidificación del mismo.
  • Cuando se haya cumplido el tiempo, incuba los organismos que quieres estudiar en la placa.

Resulta muy sencillo realizar cultivos con la caja de Petri. Solo debes verter los líquidos y microorganismos, tapar y esperar para obtener resultados.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies